Texto y Fotos:
Dr. Eduardo Corbella
A modo de introducción
Para la elaboración de lo que pretendo sean anotaciones sobre aves que encontramos en los jardines, me he basado en “Aves del Plata” (1974), traducción al castellano de “Birds of La Plata” (1920) de Guillermo Enrique Hudson. Este libro deviene de los dos volúmenes de “Argentine Ornithology” del mismo autor, publicados en 1888-89.
En la obra de Hudson tenemos la rara oportunidad de encontrar aunadas las observaciones de un investigador y naturalista, narradas por un excelente y sensible escritor.
También consulté a otros especialistas en aves, cuyos libros están fácilmente disponibles y ofrecen informaciones actualizadas.
Solo razones de identidad localista explicarían, a mi entender, títulos que refieren a las aves, mariposas o plantas a un país. En el caso de las aves que visitan o anidan en nuestros jardines tienen parte de su territorio en el país, pero no son exclusivas de Uruguay. La mayoría de “nuestras aves” son compartidas por otras naciones, ya que las fronteras son, bien lo sabemos, un mero artificio político económico. Tanto es así que algunas aves que pasan con nosotros veranos o inviernos provienen de regiones que distan cientos o miles de kilómetros de aquí.
Aclaro que la propuesta es preparar pequeñas reseñas, dado que no me siento más que un buen vecino de las aves que comparten el jardín de mi casa en Riachuelo, Departamento de Colonia. En ellas me detendré, por este motivo no aparecerán con familiaridad aves de otras regiones del país, lamentablemente.
Cardenal de copete rojo (Paroaria coronata)

Cardenales en comedero con MúsicoEste invierno he tenido una nutrida compañía para desayunar temprano y también, los fines de semana, para almorzar o a fines de la tarde. Mientras tomo un café con leche en la cocina de mi casa, al comedero llega, a los pocos, entre tímidos y temerosos, los integrantes de una familia de cardenales. Son ocho: dos adultos, tres adolescentes con sus cabezas y copetes casi rojos, y los otros tres con la cabeza y copete color ladrillo. Todo indicaría que se trata de dos nidadas consecutivas. Ultimamente concurren más cardenales a mi oferta, a comienzos de este mes de agosto he llegado a contar catorce juntos tratando de hacerse un lugar en el comedero.
Me reconforta, después de tanta lucha, con denuncias donde corresponde, haber conseguido desestimular a los cazadores. Mantengo mi vigilancia, estoy dispuesto a continuar en mi propósito por nuestros derechos, el de los cardenales y el mío.
Nada mejor para estas aves que plantar y, si tenemos la suerte y buena conciencia, respetar los talas, coronillas, molles, espinillos, arrayanes y demás arbustos y árboles nativos, porque los cardenales son propios del Monte Parque Talar. En este tipo de vegetación hacen sus nidos y se alimentan de sus frutos. Completan su comida con semillas que buscan en el suelo, donde pasan gran parte del día.
También les gusta mucho los higos. Para ellos y para las calandrias, benteveos, zorzales, sabiás, naranjeros y otros tantos, dejo en las higueras los higos que están a más de dos metros de altura. Digo, parafraseando a los Jesuitas, que los más altos son los higos del Señor.
Debería ser considerado el pájaro emblemático del Departamento de Colonia, donde está concentrada la mayor parte de su población.
Correría el riesgo de escribir que es el más hermoso de esta región, al mismo tiempo pienso en otros pájaros y encuentro que no tiene sentido una comparación. Además, ellos seguramente no entrarían por voluntad propia en ningún concurso de belleza, lo que, a mi entender, es una muestra de dignidad.
No hay diferencias de plumaje entre los dos sexos y todo indica que forman pareja de por vida.
Opina Hudson sobre el cardenal: “El canto tiene poca variedad pero es remarcablemente fuerte ese tono que la mayoría de la gente admira en sus enjaulados preferidos, tal vez porque al que escucha le parece que el cantor está contento de ser prisionero.” Esto fue escrito en 1920, me pregunto qué cambió en los últimos 80 años.
Los pájaros enjaulados no cantan, llaman inútilmente a su pareja, se sienten solos. Entendámoslo de una buena vez por todas; hagamos correr la voz entre los niños, sin perder oportunidades, ellos lo comprenderán mejor.

Cardenales sobre DurantaObra citadaHudson, G.E. 1974. Aves del Plata. Libros de Hispanoamérica, Buenos Aires. 361 p.Obras consultadasAzpiroz, A.B. 1997. Aves del Uruguay: lista, estatus y distribución. PROBIDES, Montevideo. 52 p.
Claramunt, S.; González, E.M. 2000. Guía para la identificación de las aves de la Ciudad de Montevideo. Vida Silvestre, Montevideo. 60 p.
Nota:
El Dr. Eduardo Corbella contribuyó y colaboró con nosotros con numerosos e interesantísimos artículos relacionados con la fauna de nuestro jardines, en la revista que editábamos años atrás Jardines y Flores en el Uruguay. Este artículo en particular fue editado en el número 18 de dicha publicación en setiembre de 2001.